
Un niño aburrido es más peligroso que una piraña en un bidé, y los hijos únicos tienen, “pobrecicos míos”, una clara tendencia al aburrimiento. Gracias al FSM se inventaron los videojuegos, pero entonces apareció el problema de la obesidad infantil. Ahora los padres tienen que hacer que los niños estén entretenidos y hagan ejercicio físico.
Si tienes una casa lo bastante grande para tener una mesa de ping pong podrás utilizar el entrenador, que permitirá al solitario niño poder devolver las pelotitas y hacer un poco de ejercicio. El entrenador lanza las pelotas en tres modos, por lo que puede llegar a ser entretenido, pero como almacena hasta 110 pelotas y puede lanzar hasta 70 por minuto, en casi un minuto y medio hemos gastado todas las pelotas, y es entonces cuando empieza el verdadero ejercicio: recoger las pelotas del suelo.
Creo que este dispositivo sería útil en esos campamentos para gordos. Me imagino la estampa, un curtido monitor gritando estilo Chaqueta metálica: “Escúchame, sí, tu, el gordo que se ha comido las obras completas de Oscar Mayer. Hasta que no recojas todas las pelotas del suelo no tendrás tu bocadillo de pan integral y tofu, y no hagas trampas doblando las rodillas”
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