
Para tener un perro, tú no necesitas tener coches grandes, mansiones o la ropa de diseñador. El status no le significa nada. Para el, un palo para jugar ya es muy importante. Un perro no se preocupará por si tu eres rico o pobre, simpático o mudo. Un perro no juzga a los otros por su color, credo o clase, sino por quien somos por dentro. Dale tu corazón, y él dará el suyo. Es realmente muy simple, pero aun así, nosotros, con raciocinio y más sofisticación siempre tenemos problemas entendiendo lo que realmente importa o no. ¿Cuánta gente te hace sentir única/o, pura/o y especial? ¿A cuánta gente le hace sentir esto especial?
es la frase final de "Marley y yo" ¿no?
ResponderBorrar