Estas galletas tienen la forma de una bolsita de té, con un baño de chocolate y, lo más importante, llevan también el hilo incorporado para que podamos mojar la galleta. Pero luego pasará lo de siempre, que cuando tiremos del hilo para sacar la galleta, reblandecida, se romperá y caerá sobre el líquido salpicando sin piedad todo lo que se encuentre a medio metro a la redonda.
Pero es igual, es tan original que no les importará a tus invitados. Y para aliviar la tensión, siempre se les puede ofrecer después un té auténtico, presentado en infusores más divertidos y eficientes.
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