
Todos sabemos que se ha de comer la fruta correctamente lavada o pelada, pero hay un mito, creencia popular, leyenda urbana, llámalo como quieras, que dice que la mayoría de las vitaminas de la fruta está en la piel. Yo particularmente no creo que las vitaminas estén en la piel, lo que creo es que esto lo dicen las madres perezosas cuando su hijo le pide que le pele la fruta; “que el niño se coma la piel de la manzana que no le va a pasar nada”
Ahora, gracias al señor Scott Amron, tenemos las etiquetas jabonosas, que cuando se mojan se convierten en jabón. Así que solo necesitamos un grifo para poder dar fruta a los niños sabiendo que no tendrán problemas, ni por comer fruta sucia, ni por llevar una navaja (“Señor policía, señor policía, la navaja es para pelar la manzana”) y aprovecharán todas las vitaminas, incluidas las de la piel.
Tal vez en un futuro no muy lejano, estas etiquetas correctamente adheridas a la ingle y/o a las nalgas, puedan llegar a ser un sustituto de las toallitas húmedas, pero eso sí, con el tamaño dimensionado correctamente. No es lo mismo una manzana que el culo de una brasileña, aunque los dos estén igual de apetitosos.
A raíz de escribir el post, me he acordado de un viejo chiste: El niño de la casa le dice a la criada “Dame una manzana para merendar”, ella le pregunta: “¿Quieres que te la pele?“ y la criatura contesta “Vale, a la mierda la manzana”
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