
Estos marcianitos, a diferencia de los de las máquinas recreativas de los 80, no tienen el objetivo de destruir tus defensas y de aniquilar tus reservas de monedas de cinco duros. Su misión es destruir otra cosa: tu descanso.
Para ello cuentan con un altavoz que emite esos peculiares sonidos que les caracterizan, y también tienen ruedas para moverse de lado a lado a la hora señalada, supongo que con la intención de obligar al durmiente a despertarse bien para poder apagarlo.
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