
Es cierto que no todos los peluches son adorables, pero ninguno debería llegar a ser peligroso. Eso es lo que indica el sentido común, aunque en el cuerpo de Policía de la localidad británica de Hampshire no parece pensar lo mismo.
Un peluche, de tigre blanco y bastante grande, abandonado en medio de la campiña inglesa, provocó que las fuerzas de seguridad se subieran a un helicóptero con la intención de inmovilizar a la bestia con dardos tranquilizantes.
Afortunadamente no hubo que llamar a Torrente en misión especial para solucionar el problema y, a medida que se fueron acercando al muñeco, los propios agentes se dieron cuenta del ridículo que estaban haciendo.
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